Dos con penas de amor


César Vallejo

XV

En el rincón aquel, donde dormimos juntos
tantas noches, ahora me he sentado
a caminar. La cuja de los novios difuntos
fue sacada, o talvez qué habrá pasado.

Has venido temprano a otros asuntos,
y ya no estás. Es el rincón
donde a tu lado, leí una noche,
entre tus tiernos puntos,
un cuento de Daudet. Es el rincón
amado. No lo equivoques.

Me he puesto a recordar los días
de verano idos, tu entrar y salir,
poca y harta y pálida por los cuartos.

En esta noche pluviosa,
ya lejos de ambos dos, salto de pronto...
Son dos puertas abriéndose cerrándose,
dos puertas que al viento van y vienen
sombra                  a                  sombra.


Juan Fernández de Heredia

No lloréis, mis ojos tristes...

No lloréis, mis ojos tristes,
si podéis;
tristes ojos, no lloréis.

Y aunque mi desdicha ordena
dolor que tanto sintáis,
que no digan que lloráis
para descansar mi pena.
Y que no haya cosa buena
con que mi mal descanséis,
si podéis;
tristes ojos, no lloréis.