Poema con cuadro I


Ilya Repin; Los cosacos zaporogos le escriben al Sultán de Turquía


Héctor Viel Temperley

Crawl

(...)
Vengo de comulgar y estoy en éxtasis
aunque comulgué con los cosacos
sentados a una mesa bajo el cielo


y los eucaliptos que con ellos
se cimbran estos días bochornosos


en que camino hasta las areneras
del sur de la ciudad
-el vizcaíno
santa adela,
la elisa-


(a la sombra hay un loco, y hay un árbol
muy alto
y alguien dice “cristo en rusia”)

e insolado hablo al yo que está en su orilla,

ansío su aventura
en otro hombre,

y a la hora en que no sé si tuve esclava,
si busco a dios,
si quiero ser o serme,

si fui vendido a tierra o si amo poco,

sé que Él quiere venir pero no puede
cruzar –si no lo robo como a un banco
pesado de galeote-
esa balanza

que es tanta hacia ambos lados
atrancando mis puertas:

la abierta, marginal, no interrumpida
matriz sin cabecera
donde gateó la vida,

donde algunos gatean

y su alma sólo traga lo mismo que el mar traga:

aletas, playas solas e iguales, hombres débiles

y una pared espesa
de cetáceo y de fábrica.

(...)