Dos poemas en los que aparece al final Juan de Yepes


José Ángel Valente

Bajaba como un gran animal no visible el aire...

Bajaba como un gran animal no visible el aire
a abrevar lo celeste.

Y nosotros lo contemplábamos maravillados
en las cabañas húmedas del miedo.

La noche recubrió nuestra miseria.

El aire abría
la latitud total de la mañana
y extendía la luz, y la caballería
a vista de las aguas descendía.


Gonzalo Rojas


La palabra placer

(...) Del
mísero dos partido
en dos somos, del
báratro, corrupción
y lozanía y
clítoris y éxtasis, ángeles
y muslos convulsos: todavía
anda suelto todo, ¿qué
nos iban a enfriar por eso los tigres
desbocados de anoche? Placer
y más placer. Olfato, lo
primero el olfato de la hermosura, alta
y esbelta rosa de sangre a cuya vertiente vine, no
importa el aceite de la locura:
-Vuélvete, paloma,
que el ciervo vulnerado
por el otero asoma.