Tres poemas con la Virgen María


Francisco Luis Bernárdez

Soneto del Dulce Nombre

Si el mar que por el mundo se derrama
tuviera tanto amor como agua fría,
se llamaría, por amor, María
y no tan sólo mar, como se llama.

Si la llama que el viento desparrama,
por amor se quemara noche y dia,
esta llama de amor se llamaría
María, simplemente en vez de llama.

Pero ni el mar de amor inundaría
con sus aguas eternas otra cosa
que los ojos del ser que sufre y ama,

ni la llama de amor abrasaría,
con su energía misericordiosa,
sino el alma que llora cuando llama



Fray Luis de León

Oda a Nuestra Señora
(versión)


Virgen, que el sol más pura,
gloria de los mortales, luz del cielo;
Virgen, en cuyo seno
halló la deidad digno reposo;
Virgen y madre junto,
de tu Hacedor dichosa engendradora,
a cuyos pechos floreció la vida;
Virgen, del sol vestida,
de luces eternales coronada,
que huellas con divinos pies la luna;
Virgen, del Padre Esposa,
dulce Madre del Hijo, templo santo
del inmortal Amor, del hombre escudo;
Virgen, que al alto ruego
no más humilde sí diste que honesto;
Virgen, lucero amado,
en el mar tempestuoso clara guía;
Virgen, no enficionada
de la común mancilla y mal primero,
que al humano linaje contamina;
los ojos vuelve al suelo
y mira un miserable en cárcel dura,
cercado de tinieblas y tristeza.
Virgen, el dolor fiero
añuda ya la lengua, y no consiente
que publique la voz cuanto desea,
mas oye tú al doliente
ánimo, que contino a ti vocea.



Héctor Viel Temperley

Santa Reina de los misterios del rosario del hacha...

Santa Reina de los misterios del rosario del hacha y de las brazadas lejos del espigón: Ruega por mí que estoy en una zona en donde nunca había anclado con maniobras de Cristo mi cabeza.