Buscan mariscos



José Watanabe


Las mariscadoras

Al amanecer
una decena de muchachas, como en un mito,
entran algunos palmos en el mar tranquilo.

Visten un traje negro
           y buscan
entre las piedras
los cangrejos y conchas que ha dejado la marea alta.

Una roca oscura se confunde con ellas. Sólo
asoma, hierática,
con el agua baja. Si respirara el aire salino de las muchachas
reiría con ellas
           que se lanzan cangrejos y comen almejas crudas.
Las muchachas ignoran que esa alegría vibrátil
es su victoriosa debilidad.
Cuando la marea suba
huirán del avance de las aguas, la roca no.
Ella será la hermana severa
que increíblemente pasa la noche bajo el agua.
           Mañana
volverá a emerger con la cabellera rizada de algas
y el triste orgullo de no deberle nada a nadie.



Héctor Viel Temperley


Como humiles ratones

Como humildes ratones
buscando los restos
de la hostia del Amanecer,
caminan por las rocas
cinco monjas.

Van mirando hacia abajo,
hacia sus pies descalzos
y blanquísimos.

(Para buscar almejas,
una lleva un cuchillo.)