Traducción: un poema de Sylvia Plath



Sylvia Plath


Faisán


“Lo mataría” dijiste esta mañana.
No lo mates. Sigo sobresaltada todavía,
esa protuberancia en la cabeza extravagante, oscura

mientras andaba por el pasto sin cortar
en la loma del olmo. Ya es algo que tengamos
un faisán, que nos visite alguien.

No, no soy mística, no es que
haya creído que tenía algo así como un alma.
Simplemente es que está donde tiene que estar.

Y eso le da un aire de realeza, eso le da un derecho.
Sus grandes huellas el invierno pasado,
su rastro de pisadas en la nieve del jardín,

su presencia increíble entre lo blanco,
entre gorriones y estorninos.
¿Es porque es raro, es eso? Es raro.

Una docena sería lindo tener,
o cien, todos en la lomada roja y verde
yendo y viniendo: ¡eso sería lindo!

Está tan bien diseñado, es tan vívido.
Es una cornucopia.
Aletea, marrón como una hoja, ruidoso,

y se posa en olmo, y es tan fácil.
Amanecía en los narcisos.
Fui yo la que se entrometió. Dejá, dejalo.