Traducción: un poema de Sharon Olds



Sharon Olds


Exclusividad

(para mi hija)

Me acuesto ahora en la arena de la playa y te miro
a vos que estás también
acostada en la arena. Quiero grabarte en mi memoria
para cuando no estés más conmigo: tus labios
turgentes y brillantes de rouge bajo el sol,
tus labios suaves como los labios interiores
de una concha de mar; tu piel dorada de vainilla,
barnizada y apenas irregular como la superficie
de una vainilla, tu pelo atado en un rodete serio.
Te amé en vez de a otros,
te amé como una forma de no amar a nadie más,
cada partícula precisa de tu cuerpo
hacía el dios, así como vos fuiste hecha dentro mío,
en un mundo sellado. ¿Y qué si de tus labios aprendí
el amor de otros labios, si de tus trenzas y gomitas
el amor de otros lazos, si de tus ojos que
se estremecen cerrados, el amor de otros ojos,
de tu cuerpo los cuerpos,
de tu vida las vidas?
Hoy veo que hay algo que aprender de vos
y es a amar lo que no me pertenece.


Traducción: un poema de Sylvia Plath



Sylvia Plath


Faisán


“Lo mataría” dijiste esta mañana.
No lo mates. Sigo sobresaltada todavía,
esa protuberancia en la cabeza extravagante, oscura

mientras andaba por el pasto sin cortar
en la loma del olmo. Ya es algo que tengamos
un faisán, que nos visite alguien.

No, no soy mística, no es que
haya creído que tenía algo así como un alma.
Simplemente es que está donde tiene que estar.

Y eso le da un aire de realeza, eso le da un derecho.
Sus grandes huellas el invierno pasado,
su rastro de pisadas en la nieve del jardín,

su presencia increíble entre lo blanco,
entre gorriones y estorninos.
¿Es porque es raro, es eso? Es raro.

Una docena sería lindo tener,
o cien, todos en la lomada roja y verde
yendo y viniendo: ¡eso sería lindo!

Está tan bien diseñado, es tan vívido.
Es una cornucopia.
Aletea, marrón como una hoja, ruidoso,

y se posa en olmo, y es tan fácil.
Amanecía en los narcisos.
Fui yo la que se entrometió. Dejá, dejalo.


Traducción: un poema de Sharon Olds




Sharon Olds


Sexo sin amor


¿Cómo hacen, los que tienen sexo
sin amor? Imperturbables como bailarines,
deslizándose el uno sobre el otro, como patinadores
sobre hielo, los dedos enlazados,
uno dentro del otro, las caras
rojas como un bife o como el vino, húmedos como
bebés recién nacidos cuyas madres
piensan abandonar. ¿Cómo es que acaban
Dios cómo es que acaban
por llegar a las aguas tranquilas, sin amar
al que hizo el recorrido junto a ellos, mientras que poco a poco
subía la temperatura, y un vapor emanaba
de sus pieles? Yo creo que ellos son
los religiosos de verdad, los puristas, los profesionales,
los que se negarían a creer
en un falso Mesías, o a amar al sacerdote
en vez de al Dios. Jamás confundirían
a quien tienen al lado con la fuente de su propio placer.
Son como los mejores corredores: saben que están a solas
con el camino y sus características,
con el frío y el viento, las condiciones del calzado,
su situación cardíaca: variables, nada más,
como el otro en la cama; no su verdad, que es
el cuerpo aislado, solo en el universo,
tratando de batir su propio récord.

Traducción: un poema de Denise Levertov



Denise Levertov


Prueben y vean


El mundo
no está lo suficiente con nosotros.
Prueben y vean

decía el póster bíblico en el subte,
refiriéndose
a Dios, refiriéndose a
cualquier cosa que esté viva para las
papilas gustativas de la imaginación,

pena, piedad, palabras,
mandarinas, atmósferas, para
respirarlas, morderlas,
saborearlas, masticar y tragarlas
para que se trasformen

en nuestra carne, en nuestras
muertes, mientras cruzamos la calle,
cerezas y membrillos,
mientras vivimos entre
los frutales y estamos tan

hambrientos, y arrancamos
la fruta.