Traducción: un poema de Marina Colasanti



Marina Colasanti


Flores para el almuerzo


Domingo a la mañana
y él en bicicleta pedaleando
por la calle.
Descalzo, de short blanco,
solamente la mano
derecha en la manubrio.
La izquierda, firme,
sostiene dos gallinas
por las patas.
Ramo de raras flores
invertidas
en el que se estremecen
los pétalos del ala,
y cuelgan las cabezas
y las crestas marchitas.
En los picos pelados,
asomándose
la espina de la lengua,
y un reguero de sangre
-roja savia-
en el asfalto.