Traducción: uno de Denise Levertov



Denise Levertov


Celebración


Brillante, el día – un día joven y virtuoso.
Las sombras de la madrugada
cortadas por tijeras filosísimas
en manos diestras. Y cada prodigio color verde
-sean helechos, líquenes, hojas de aguja,
o impacientes capullos en los arbustos frágiles-
más verde hoy que nunca.
¡Y el modo en que los pinos
muestran sus piñas nuevas a la luz para que las bendiga
es un rito festivo, y cantan la canción
oceánica que el viento transcribe para ellos!
Brilla el día en el frío
como una banda musical repleta
de instrumentos dorados, que pasara tocando
por la calle de un pueblo sombrío,
totalmente a trasmano del reclamo
de una penumbra razonable.


Traducción: uno de Denise Levertov



Denise Levertov


Al lector


Mientras leés, un oso polar plácidamente
orina y tiñe
la nieve de azafrán.

Mientras leés, hay dioses
descansando entre hiedras: sus ojos de obsidiana
están mirando las generaciones de hojas.

Mientras leés, el mar
pasa sus páginas oscuras,
pasa
sus páginas oscuras.


Traducción: uno de D.H. Lawrence



D.H. Lawrence


El elefante demora en aparearse


El elefante, la enorme bestia antigua,
demora en aparearse.
Cuando encuentra una hembra, no se apura;
sabe esperar

a que el amor despierte en los grandes y tímidos
corazones, de a poco,
mientras deambulan por las márgenes del río
y beben, se alimentan,

o de repente irrumpen con toda la manada
a un claro de la selva.
Y duermen en un vasto silencio y se despiertan
juntos, sin decir nada.

De a poco el corazón ardiente del elefante
se va llenando de deseo.
Y finalmente se aparean a escondidas
ocultando su ardor.

Son los más viejos animales, los más sabios,
por eso saben esperar
para la más privada de las fiestas,
el banquete completo.

No se abalanzan, no se precipitan.
Su vasta sangre
crece de a poco como la marea, acercándolos,
hasta que al fin se tocan inundados.