Traducción: dos poemas de Denise Levertov



Denise Levertov

De criatura a criatura

Era ya casi demasiado tarde
para dar un paseo por el bosque,
pero fui igual. Y me salí un momento
del sendero sombrío
para adentrarme en una sombra más oscura,
un círculo de abetos que me encanta,
y recibí un regalo mientras anochecía:

una lechuza, que sin miedo
voló con decisión hasta una rama
muy cerca de mí, y me miró - una larga
mirada de reconocimiento, fija, imparcial.



Calandria de calandrias

Un pájaro grisáceo
del tamaño de dos gorriones más o menos,
caído en algún campo,
desintegrándose de prisa,
un amasijo
de plumas secas-
Nadie sabe
que entre los suyos era un príncipe,
el más virtuoso, dueño
de miles de canciones;
elegante, inventivo, fantasioso,
rival del ruiseñor.



Traducción: San Francisco de Asís



San Francisco de Asís


Laudes Creaturarum


Dios bueno, omnipotente, altísimo Señor,
a ti las alabanzas, a ti las bendiciones, la gloria y el honor.

A ti solo, Señor, son debidas, y ningún hombre es digno de nombrarte.

Bendito seas mi Señor, y todas tus criaturas, especialmente nuestro hermano el sol,
que nos da el día,
y por el cual nos iluminas.
Es hermoso y radiante en su esplendor,
y nos habla de Dios.

Bendito seas mi Señor por nuestra hermana la luna y las estrellas,
por hacerlas tan claras, luminosas y bellas.

Bendito seas mi Señor por nuestro hermano el viento,
por el buen y el mal tiempo,
por el aire en el que nos sostenemos.

Bendito seas mi Señor por nuestra hermana el agua,
porque es útil y humilde, porque es valiosa y casta.

Bendito seas mi Señor por nuestro hermano el fuego,
que ilumina la noche, y es fuerte, alegre y bello.

Bendito seas mi Señor por nuestra hermana, madre Tierra,
que nos dirige y nos sustenta,
y da frutos y flores de colores y hierba.

Bendito seas mi Señor por los que saben perdonar por tu amor,
y se mantienen fieles en la tribulación.
Benditos los que sufren con paciencia y en paz,
tú, Dios omnipotente, los recompensarás.

Bendito seas mi Señor por nuestra hermana la muerte corporal
de la que ningún hombre vivo puede escapar.
Desdichados los que ella halle en pecado mortal,
felices los que encuentre en tu fidelidad,
pues la segunda muerte no los podrá dañar.

Alabemos a Dios, démosle gracias, bendigámoslo,
con humildad sirvámoslo.