Traducción: Lucretius: De rerum natura; i, 1-20.



Lucrecio

De rerum natura: i; 1-20


Fértil madre de Eneas, alegría del hombre
y de los dioses, Venus generosa, que bajo
el lento transcurrir de los astros del cielo
pueblas el ancho mar y las tierras fructíferas,
porque en ti es concebida cada cosa viviente
y nace a ver la luz del sol… Diosa, ante ti,
se despejan las nubes y se aquietan los vientos,
en tu honor la industriosa tierra produce flores
dulcísimas, y ríe el mar y el cielo calmo
resplandece. Así, apenas se comienza a insinuar
la primavera y sopla el céfiro fecundo,
los pájaros del cielo celebran tu llegada
conmovidos en su hondo corazón por tu fuerza,
y así los animales atraviesan los campos,
atraviesan a nado los ríos, cautivados
por tu belleza y ávidos te siguen donde quieras
conducirlos, y por los mares, por los montes,
los ríos caudalosos, las moradas frondosas
de las aves, las vivas praderas –insuflándoles
tú el deleitable amor en sus pechos– consigues
que procreen engendrando todos según su especie.
(...)